El hambre en el mundo y colombia
EL HAMBRE EN EL MUNDO Y COLOMBIA
Por: Guillermo Mejía M.
¿Saben Uds. Las cifras de las personas que se acuestan en el mundo sin comer en este 2009?, les doy la aterradora cifra mil 20 millones de personas, y saben cuantas están proyectadas para el 2010?, pues agárrense cerca de mil 70 millones de personas, es decir según las cifras y estadísticas de la FAO el número de hambrientos en el mundo se incrementará en 50 millones.
Miles de personas, por supuesto numerosos niños, no tengan acceso a la alimentación básica.
Sabemos que el Estado invierte entre 2006 y 2010, cinco billones de pesos en programas de alimentación y nutrición. Colombia es un país rico en recursos, con sus famosos dos mares, tres cordilleras, ríos cada 11 kilómetros y diversidad de climas, en el cual, literalmente, “la comida cae de los árboles”.
Dicho de otra manera, en Colombia la gente no tiene derecho a pasar hambre. Pero las cosas no son así: muchos recursos se pierden en las aguas turbias de la corrupción, que sumergen en las arcas de unos pocos el dinero destinado a salud, a educación, a obras públicas.
Cifras de UNICEF, no avaladas por el gobierno, mencionan que anualmente mueren en Colombia 13 mil niños por desnutrición y problemas gastrointestinales.
Dicho de otra manera, el problema es el hambre.
El Informe de Acción Humanitaria 2009 que fue revelado por UNICEF en Ginebra, alerta sobre las penurias de niños, niñas y mujeres afectados por la emergencia humanitaria en el mundo.
Nadie puede prestar oídos sordos a estas voces de alarma sobre las amenazas que se ciernen sobre la población vulnerable.
El 40% de la población que padece este flagelo corresponde a niños. El presupuesto del Programa Mundial de Alimentos de la FAO se ha reducido.
Según las estadísticas, 400 millones de niños en el mundo se acuestan sin comer.
Paul Martin, Director de UNICEF para Colombia alerta sobre estas coyunturas y reclama el apoyo de la sociedad para que se disminuyan las estadísticas de hambre y pobreza.
Pese a los esfuerzos, estamos algo lejos de cumplir la norma del Código de Infancia y Adolescencia que nos compromete y que compromete al Estado a que no haya niños desnutridos.
También hay adultos mayores en dificultades para su sustento diario. Es entendible que el mal es característico de países subdesarrollados, que hay esfuerzos gubernamentales orientados a enfrentar esa amenaza diaria. Pero podríamos preguntarnos si existe un camino para hacer algo. Para que las cifras no reflejen una realidad cruda. Para que haya menos pobres y que el hambre no aceche ni ronde a nuestros compatriotas.
En el Chocó donde el 83% de los hogares son pobres, el hambre golpea con especial dureza, siendo el departamento colombiano con mas riqueza en oro del país. Los precios de los alimentos son altos, carece de una buena red de carreteras y transportarlos se hace en chalupas, pero las listas de aspirantes al congreso desbordan de aspirantes. Paradojas de la democracia.



